“Pinto lo que no puedo fotografiar, fotografío lo que no puedo pintar”
Esto es lo que respondía Man Ray cuando le preguntaban por las claves de su éxito pocos años antes de morir. Las mayores alegrías se las dio este arte que él mismo revolucionó. Al principio fotografiaba sus propias pinturas y esculturas. Durante su etapa dorada como fotógrafo, la primera etapa parisina en la que casi todas sus obras son de corte surrealista, mezcló los retratos de los artistas de las vanguardias de entreguerras ( Tzara, Breton, Léger, Satie, Braque, Picasso, Dalí, Buñuel, Joyce, Matisse , el impactante retrato de Proust en su lecho de muerte, Cocteau, Gris, Picabia, Hemmingway, De Chirico, Duchamp, autorretratos, etc) y las fotografías de moda para revistas tan prestigiosas como Vanity Fair, Vogue o Hasper's Bazaar como el retrato de Coco Channel de 1935 o su serie de maniquíes de la Exposición Internacional del Surrealismo de 1938. Por estas obras más comerciales fue criticado.
A la vez, realizaba los desnudos de sus musas como Kiki de Montparnasse que fue una célebre modelo y amante suya (“Violon d'Ingres” de 1924); una de las estrellas de Dalí, Nusch Eluard; la compañera de Picasso, Dora Maar; Lee Miler, otra artista de la fotografía y también amante suya; Natacha; Ady Fidelin; Jacquelin Goddard; Meret Oppenheim, artista muy conocida; la
bailarina y última mujer Juliet Browner , etc. Tampoco faltan obras como “Les larmes” de 1932 o “Noire et blanche” de 1926 y que sirve de ilustración para el cartel de la exposición. Sobre sus desnudos cabe hacer una confesión del propio Man Ray un tanto morbosa: “Por lo que respecta a los desnudos, siempre han sido mi tema predilecto, tanto en pintura como en fotografía, y tengo que confesar que no hay que atribuir esto a motivos puramente artísticos”. De sus desnudos surrealistas (movimiento de base freudiana y atado a la imagen de la mujer) destacar la obra “Sans titre” de 1929 en la que el aparato genital de una mujer sirve de centro y punto de partida para una tela de araña que cubre a toda la modelo.
Obra, sin duda capital, para todo psicoanalista que quiera entender al enigma Man Ray.
También desarrolló la técnica de la rayografía, nombre que le puso él mismo para darse a conocer. Se le consideró erróneamente inventor de esta técnica. Realmente el pionero de la f
otografía Henry Fox Talbot lo utilizaba hacia 1840 en sus “dibujos fotogénicos” y además, Christian Schad realiza de forma coetánea a Man Ray (1918-1919) las llamadas por el propio Tristan Tzara como “schadografías” .Sin embargo, no cabe duda de que fue Man Ray el que le dio a esta técnica una aplicación estética diferente.
En su “Autobiografía”, 1964, relata como se encontró con dicha técnica y su manera de realizarla: “Me rebelé entonces contra mi aparato fotográfico y lo tiré. Tomé cuanto me caía entre las manos, la llave de mi habitación de hotel, un pañuelo, lápices, una brocha, un pedazo de cuerda.
No estaba obligado a bañarlos en el líquido. Los depositaba sobre papel seco y los exponía a la luz durante unos segundos como si fueran negativo. Estaba muy excitado y me divertía muchísimo”.
También explotó de forma artística otras técnicas como la solarización, sobreimpresiones, el tratamiento del grano, reproducción en negativo, distorsión o el proceso con relieve, y en sus últimos años probó con el color.
Como paradoja, Man Ray , artista que contribuyó a desarrollar la independencia de la fotografía de su rol de calcar la realidad, dijo que “la fotografía no es un arte” . En su artículo “Apariencias engañosas” publicado el 23 de marzo de 1926 en París Soir, decía: “El fotógrafo no se limita, por lo demás, a desempeñar el papel de un copista… He tratado de plasmar las visiones que el