En supermán y en X-men es obvio, en sospechosos habituales el malo sobrehumano que consigue engañar a todos es Kaiser Soze, y en House es el mismo House.

En la antigüedad el mito era la fuerza. Hércules medio dios, medio humano era capaz de vencer a un toro y de levantar el mundo bajo sus hombros. Esto era así porque era lo que convertía a un hombre en lider y en guerrero victorioso: la fuerza. Con la llegada de las armas de fuego las horas de gimnasio sólo tienen el objetivo de mejorar la estética y la supuesta salud. ¿De que sirve la fuerza cuando una guerra se gana gracias a que unos cerebritos inventan la bomba atómica? Los poderes mentales empiezan, en ese momento, a cobrar fuerza entre las características de los héroes. Porque Superman era fuerte y a prueba de balas pero no era superinteligente, ni movía las cosas con la mente. El mito de la telepatía, la telekinesia, la pirokinesia e incluso la precognición están muy arraigadas en nuestra cultura, tanto, que para mí eran tan reales como el magnetismo hasta que cumplí 13 años.

El pensar que por que tus neuronas se conecten entre si y muevan un objeto o sean capaces de captar unas ondas cerebrales de otra persona no tiene mucho sentido, es casi absurdo. Para mi es como si me dijeses que eres capaz de mover objetos sin tocarlos
con tu intestino.

De la misma manera que se han creado personajes fuertes pero no sobrehumanos dándoles cierto viso de credibilidad como El castigador se han creado personajes inteligentes sin tener poderes para normales. Un caso ejemplar es El indomable Hill Hunting el tío no sólo tiene hipernesia (memoria fotográfica), sino que es capaz de resolver los problemas matemáticos más difíciles del mundo. Por eso la moraleja de esta película y de Spiderman es que un poder conlleva una gran responsabilidad y por eso no puede dedicarse a criar ovejas en un rancho.

House roza los superpoderes, aunque al igual que Will en la película este posea una lesión como defecto, no deja de ser una ficción divertida. Es como todos los mejores médicos del mundo juntos y multiplicado por dos, su capacidad deductiva y astucia son las del mismísimo Sherlock Holmes, o conducir en moto en el equipo Repsol. Hasta el momento ha hablado 4 idiomas: Español, Chino cantonés, Hindi y su Inglés británico natal, todo esto sazonado con la mayor agudeza, sarcasmo e ironía jamás vista en televisión. En este último punto guarda un peligroso parecido con el Dr. Romano de Urgencias.

El realismo es prácticamente nulo. En la revista Quo lo analizan médicos y lo expresan lo más suavemente posible.
Pero es absurdo buscar la realidad en las series al igual que en las obras de arte. Es poco realista creer que existió un Quijote de la Mancha.

Esto no merma el placer de disfrutar de unos diálogos hilarantes y de una interpretación brillantísima de los actores que conforman esta serie. He de recordar que Omar Epps o el Dr. Eric Foreman seguramente fue fichado por su impecable y demasiado breve papel de Dr. Dennis Gant que realizó en el año 96 en Urgencias. Es una serie de gran calidad, divertida, adictiva y con guiones fantásticos en los dos sentidos. Mucha atención al final de la segunda temporada porque tiene unos episodios inigualables y muy innovadores.
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