Acabamos saturados de niños zombies en 3D, pero el concierto ha sido completísimo. Terminan con Blind, como no puede ser de otra manera, y las 70.000 personas movemos el eje terráqueo unos grados con tanto salto.
Cogemos sitio para ver de cerca a Tool, el gran concierto del día. Los primeros bajos hacen que se nos desarmen las rodillas, y desde el primer baquetazo la vista se nos va al cielo. Esto debe ser lo que llaman "sentir la música". Maynard atrezza cada pieza con su particular voz y sus movimientos espásmicos y hace que sea más entretenido. Tool son enormes músicos, no cabe duda, pero sus conciertos pueden hacerse pesados. Como dijo alguien por allí, "esta gente acaba sus canciones cuatro veces".
Nos comemos una salchicha gigante y corremos al escenario más pequeño en busca de uno de los conciertos que más esperamos, Dredg. Los americanos no son demasiado conocidos, pero nos consta que tienen tres discos sobresalientes y una defensa en directo impresionante. Lo confirman a base de canciones perfectas enlazadas por unos interludios hipnóticos. No necesitan montarse ninguna performance para llegar hasta la médula, sino que atacan con las tablas que han ido labrándose en los últimos años. Final apoteósico del concierto y del día. No hay ganas de meterse en una multitud para ver a Guns N´Roses. |
SEGUNDO DÍA
Se nos echa el tiempo encima y empezamos la jornada corriendo para no perdernos a los canadienses Alexisonfire. Llegamos con Pulmonary Archery y a las tres de la tarde ya estamos con la adrenalina por las nubes. A esta gente le queda muy poquito para triunfar a lo grande, y a pesar de eso no les falta humildad.
Nos pasamos la tarde muy tranquila viendo conciertos de heavy, hardcore y death metal con unos amigos madrileños que Clara conoció el año pasado. Nos enseñan todo sobre los grupos que van tocando en el escenario mediano: Strapping Young Lad, Alter Bridge, Opeth, y Cradle of Filth (a éstos últimos no pude soportarlos ni dos canciones).
Vemos los primeros temas del espectáculo de The Darkness y es tal y como uno se lo espera. Justin Hawkins es un showman con ganas de levantar a su grupo y llevarlo adonde estaba hace un par de años. Nos dejan buen sabor de boca para ir al concierto de Danko Jones. Para poder ver al rockerísimo Jones me tengo que perder a Disco Ensemble, una de las promesas del festival, así que los sacrifico. Clara y Mar se van a verlos y yo me quedo con Juanlu alucinando con los movimientos de lengua y la obsesión masturbatoria de Danko. Es un rockero en toda regla y mete mucha más tralla en directo que en sus discos, cosa que ya es difícil. |