Solaris (1961), de Stanislav Lem. |
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Una profunda meditación sobre la naturaleza de la mente humana. |
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A principios de este año 2006, fallecía en Cracovia el escritor polaco Stanislav Lem. Solaris, escrita en 1961, es su novela más conocida y una obra maestra dentro y fuera del género de ciencia-ficción. Es la novela que le dio fama mundial y es que ha sido traducida a más de 40 lenguas con millones de ejemplares vendidos en el mundo.
Tanto Franz Kafka, como Jorge Luis Borges (considerado, junto con Lem, genio de la ironía e imaginación) han influido notablemente en la obra del escritor polaco. Pero la mayor influencia es la de Philip K. Dick, al que admiraba abiertamente y consideraba un “visionario”. Lem escribió numerosas novelas de ciencia-ficción cuyos temas principales son: la cibernética; la comunicación, tanto entre humanos |
como con otras formas de vida; las relaciones y emociones humanas. Todos ellos con una profunda carga psicológica. Solaris , como no puede ser de otra manera, se adentra en estos temas de forma magistral.
El científico-psiquiatra Kris Kelvin es enviado a la estación espacial Solaris con el objetivo de redactar un informe sobre la situación de la misma y de su tripulación. Esta estación se ha encargado de investigar el planeta Solaris durante varios años. Fruto de este trabajo son los numerosos tratados y escritos realizados por científicos sobre el comportamiento del planeta. A éste, formado por un gigantesco océano de plasma o líquido muy denso en continuo cambio, se le considera una especie de forma de vida gigantesca, un primer encuentro con inteligencia extraterrestre.
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| Por este motivo se han dedicado numerosos años de estudio, para intentar establecer algún tipo de comunicación con el planeta.
A la llegada de Kelvin a la estación espacial los ocupantes, lejos de ser numerosos como antaño, son tres: los doctores Snaut, Sartorius y Gibarian . Nada más llegar, nuestro protagonista se da cuenta de que los habitantes de la estación se comportan de forma extraña y sospechosa. Más bien parece haber llegado a un manicomio y no a una estación espacial. A partir de ahí, con ayuda de sus compañeros, irá recomponiendo poco a poco el rompecabezas psicobiológico en el que anda metido, sufriendo en sus propias carnes el fluir de los acontecimientos que lo irán sumergiendo más y más en una lucha consigo mismo y sus recuerdos.
En la novela el autor nos describe el planeta Solaris con un detallismo pasmoso. Lem nos hace ver que su imaginación no tiene límites, parece imposible que nadie describa y detalle reacciones, comportamientos, sucesos de algo extraordinario y fuera de lo concebible por el ser humano sin haber estado allí o haberlo vivido en persona. A su vez crea todo un universo semántico alrededor de Solaris que la convierten en una obra completa donde las haya. Lem nos muestra extraordinariamente la conducta del ser humano ante un acontecimiento de tal magnitud, como
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