George A. Romero y solo le falta decir: “Esto que tienes entre manos no es un cómic. Lo parece, pero es un compendio sobre la naturaleza humana escrito con mis propias entrañas”. Por favor, el recurso metafórico que planea sobre el mundo plagado de zombis/ la sociedad de clases adormecida es tan sumamente obvio que ya aburre.
Precisamente por eso, porque no aburre, le perdonamos la vida a Kirkman. “Los Muertos Vivientes” explota el eterno discurso de las buenas historias de zombis con un punto de partida similar al de “28 Días Después” y un desarrollo dramático excelente; con un retrato exhausto de multitud de personajes y las relaciones entre ellos en un contexto de crisis extrema.
Pero entérate, Kirkman: Tu discurso no es peor por el hecho de que Tony Moore se deleite dibujando carne podrida al detalle y tenga una querencia gráfica por la violencia y el gore digna de los años dorados del género. Echadle un vistazo a las portadas de la serie que pululan por su web (
www.tonymooreillustration.com/ ) y sabréis de qué os hablo. Canela fina. Lástima que más adelante Moore abandonara la serie y caiga en manos de Charlie Adlard, un buen dibujante pero sin los ataques detallistas de Moore.