ladrón (roba el dinero), mercader (lo gana), condotiero (destrulle edificios), asesino (inutiliza un personaje), etc.
El primer jugador (rey) mira estas ocho cartas y escoge una pasando el resto del mazo al siguiente jugador y así sucesivamente, pudiendo escoger distintos personajes en cada ocasión. Se trata de deducir cuál tiene cada jugador y actuar en consecuencia. El objetivo consiste en realizar ocho construcciones antes que el resto y ganar por puntos.
Lo mejor: Favorece la confrontación y no deja mucho margen al azar.
Lo peor: se necesita jugar con al menos 5 personas y las cartas sufren mucho en las partidas, es aconsejable meterlas en fundas.
La crítica experta: Hay roles que están desconpensados con respecto a otros. Es raro que se use la capacidad del Condotiero para equilibrar la partida.