Inseparables, David Cronenberg, 1988 |
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| Sobrecogedora y turbulenta historia, una de las mejores del director canadiense. A veces, provoca escalofríos. |
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Dead Ringers, traducida en España como Inseparables, es para muchos la obra maestra de David Cronenberg. El canadiense, director de culto, realizó en la década de los 80 una serie de películas de bajo presupuesto, llegando algunas de ellas a ser consideradas clásicos del género, como La mosca.
Cronenberg se aleja esta vez de sus últimas series B, se desmarca de las etiquetas que le fueron colgadas, y firma una escalofriante radiografía acerca de las bajezas y perversiones de la mente humana. Contando esta vez con un actor de gran nivel, y rodando de una manera más clásica, más efectiva y menos efectista. El hecho de caer en menos excesos de los que nos tenía acostumbrados le |
ayudó a convencer a la crítica que antes le denostaba. Como os decía, el protagonista de la cinta es uno de los intérpretes más solventes del panorama actual. Jeremy Irons da vida a los gemelos, en el mejor papel que jamás se le ha visto, a mi juicio.
Elliot y Beverly son hermanos gemelos idénticos, dos reputados ginecólogos que han cosechado grandes éxitos a lo largo de su carrera, gracias al carácter innovador que siempre ha caracterizado a sus logros.
Elliot es sociable, educado, tiene pocos escrúpulos y éxito con las mujeres; Beverly es introvertido e inseguro, lo que le hace tener más dificultades para relacionarse. Sin embargo, mantiene relaciones |
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| sexuales con frecuencia. ¿Podéis imaginar cómo?.
El guión, elaborado mano a mano entre el propio Cronenberg y Norman Zinder, está basado en la novela Twins, escrita por Bari Wood y Jack Geasland.
Ambos personajes están trabajados admirablemente por Irons, de forma que, sólo observando el gesto de su cara o su forma de andar, podemos ya identificar de qué gemelo se trata. Elliot mira fijamente y camina de forma decidida; Beverly anda siempre con la mirada perdida, y suele vacilar en sus movimientos. Irons está fantástico.
Dos cosas más destacaría en esta película: su construcción narrativa y su atmósfera.
La primera secuencia, mostrando a los gemelos en su infancia, nos prepara el cuerpo para futuros desvaríos.
A continuación, Cronenberg nos muestra la exitosa trayectoria de los médicos, digamos su brillante faceta pública.
Más adelante, nos insinúa un incipiente lado oscuro, que se confirma poco a poco ante nuestra atónita mirada, y que se desboca en una espiral de locura y autodestrucción.
Cada escena es desencadenante de la siguiente, el director se muestra
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contenido para variar, y todo acontece a su debido tiempo. El desarrollo de la trama es adecuado, con un incremento progresivo de la angustia, la tensión narrativa y el ambiente irrespirable.

En cuanto a la atmósfera de la historia, Cronenberg sabe plasmar una vez más su personal modo de filmar. Sin duda, es otro de esos cineastas con universo propio. Es meritorio esto, pues denota que su cine no pierde la esencia, a pesar de no incluir sus habituales efectos gore, como comentábamos.
Así, a lo largo de su metraje, la película va desarrollando un clima asfixiante que termina por atrapar al espectador.
Animaros a pasar un rato desagradable, en el buen sentido. Os advierto que yo estuve un par de horas revolviéndome en el sillón…
Ficha técnica
Comentario y análisis
Trayectoria de un cineasta personal
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