Sin embargo, parece que en esta vertiente del videoarte toda imagen que por si sola pueda constituirse como un “poema visual” se tiende a insertársele la pista de audio. Todo converge hacia lo multimedia, pero ya no en el sentido que recalcamos desde esta sección sino por la demanda del público. Encendemos el ordenador y tenemos imágenes y sonidos al instante, ya no concebimos el uno sin el otro.
Preferimos escuchar el repetitivo organillo de las películas mudas (audio que se suele incrustar décadas después y que ya no aporta nada), escuchamos la radio con la televisión encendida, leemos con música puesta…
Es aquí cuando está despuntando una nueva figura: la del Video Jockey. Desde hace tiempo, en los eventos musicales se tendía a acompañar el espectáculo con imágenes, pero parece que cada vez más esta figura está teniendo más autonomía e importancia dentro del espectáculo. Incluso siendo un miembro reconocido del grupo y no un mero técnico. Todo músico que se precie debe llevar un buen equipo de sonido, una iluminación espectacular y proyectar imágenes sugerentes de acuerdo con la música.
También cada vez más las discotecas buscan este tipo de profesionales. Andalucía ya cuenta con su primera academia que imparte un curso especializado para Video Jockey, la
Academia Musiluz y también con su