¿POR QUÉ TIRAR EL DINERO?
Ok Go!, Spike Jonze, y todo lo que trate sobre hacer vídeos baratos
¡Nelly Furtado se ha convertido en una super estrella del R&B! ¡Y yo sin enterarme! Sí, la conozco desde hace tiempo, pero como una chavala mona que hace pop pegadizo, no como una bomba sexual que comparte protagonismo y pista de baile con Justin Timberlake o el clásico rapero colaborador. Me recuerda mucho a la Shakira de hace un par de años, la que vendió su alma y su guitarra acústica al diablo a cambio de mucha fama y un culo para forrar pelotas.

A este tipo de reflexiones se llega tras ver dos horas seguidas de vídeos musicales en el canal de turno. Uno acaba extenuado de vídeos insulsos, calcados unos de otros, y con unos presupuestos que acaban devorando la parte creativa del asunto. Raperos y raperas con los bolsillos llenos de billetes “de los grandes” se meten
mano a cámara lenta en la disco o se bañan en jacuzzis olímpicos con sus botellas de 500 pavos.

Numetaleros pasados de rosca tocan en palacetes antiguos para los chavales que aún pueden soportarlos. El cantante de Papa Roach parece muy enfadado mientras grita por el micro, pero ¿de verdad tiene razones para estar cabreado llevando esas joyas y esas mechas tan a la última? Hasta las bandas que más se han preocupado por cuidar su parte visual están sucumbiendo al soso fastfood que sufre la industia del videoclip. Si no me creéis echadle un vistazo al nuevo vídeo de Muse. A mi no me basta…

Me estoy quedando dormido delante del televisor cuando algo llama mi atención: cámara casera, plano fijo,
unas cuantas cintas de correr y cuatro “pintillas”. Los reconozco: son los Ok Go!, la banda cuyo anterior vídeo (A million ways) se convirtió sorprendentemente en el más descargado de Internet en pocos días. Y digo sorprendentemente porque lo consiguieron invirtiendo tan solo 23 dólares, algo fácil si te reduces a grabar una coreografía al más puro estilo Napoleon Dynamite en el patio de tu casa con tus colegas sin cambiar de plano.

Me temo lo peor. Nunca hay que olvidar el consabido dicho de “segundas partes nunca fueran buenas”, y lo de repetir la gracia que ha funcionado antes con más medios siempre acaba resultando un desastre. Afortunadamente no es así, y el vídeo se une a Terminator 2 como excepciones que confirman la regla.

En Here it goes again se marcan una coreografía increíblemente precisa y complicada corriendo, saltando y reptando encima de ocho cintas de correr. Se hace un pelín largo, pero la idea y la habilidad de estos tíos quedan latentes.

No serán los Backstreet Boys, pero tienen canciones buenas y pegadizas, son divertidos y bailan de escándalo. Posiblemente se hayan gastado unos 1000 dólares en el vídeo (esas máquinas de correr no son nada baratas), pero deja mejor sabor de boca que cualquiera de los 50 que he
VIDEOCLIPS . Miguel C. Rodríguez VIDEOCLIPS . Miguel C. Rodríguez