Videoarte nº 06: Video Jockey, “scratcheando” imágenes
La penúltima tendencia: el videoarte en directo
Los primeros años de nacimiento de cualquier teoría, idea, paradigma y, en este caso, tecnología, son en los que los estudiosos intentan determinar la esencia misma de la nueva criatura. Sin embargo, muchas veces esta ansia de conocer la naturaleza de lo nuevo para su posterior clasificación en el vasto, pero insuficiente, conocimiento humano nos hace obviar el desarrollo futuro de esa novedad.

Tampoco es cuestión de pecar de visionarios, pero antes de elaborar supuestos metafísicos consideremos que hablamos de objetos culturales y que por tanto estos avanzan con la sociedad en la que se ubican.

Cuando apareció el magnetoscopio y se empezaron a grabar los programas de televisión para así abaratar costes,
realizar una parrilla de programación más flexible y demás ventajas hubo quienes dijeron que la televisión había perdido su especificidad. De entre las características que se le marcaron a fuego a la televisión desde su alumbramiento una de ellas fue la del directo. Es decir, la televisión fue en mayor o menor medida un éxito debido a su inmediatez con imágenes ganado así a la radio. Pues bien, ni la radio desapareció como se auguraba y la televisión ganó riqueza con el diferido.
Pensemos ahora en la elaboración de un video de creación, un videoclip o simplemente en una pieza de video industrial. Se nos vienen a la cabeza horas y horas de postproducción. Todo viene pensado con anterioridad. Pero lo que antes era una marca de nacimiento ahora muta y el control previo de la imagen desaparece.
Esto comienza con las primeras performances en las que el público interviene en el evento manipulándolo.

Entonces es cuando avanzado el siglo XX, asentada la cultura de club y después de muchos años de eventos musicales en los que las imágenes que se proyectaban a veces no tenían nada que ver con el espectáculo, va y aparece la figura del video jockey. Más que aparecer toma mayor protagonismo como clara consecuencia de lo anterior y ayudado de las nuevas tecnologías. Estos disparadores de imágenes en tiempo real vienen del mundo del diseño gráfico, del videoarte, del cortometraje, del diseño web, de los netlabels, del arte sonoro, de los foros de internet donde se comunican, del motion graphics, del 3D, de la música electrónica… del arte multimedia en general.


¿Pero hasta qué punto podemos decir que trabajan sus imágenes a tiempo real? Cuando a un video jockey se le propone una sesión en un club acompañando a un dj ¿dónde acaba la improvisación y empieza lo preparado, lo que ya venía preparado de casa? La sincronía entre audio y video no se consigue sólo ajustando botones desde la mesa de mezclas. Si con “imagen en tiempo real” nos referimos a proyectar y mezclar distintas imágenes de distintas fuentes a la vez a través de un mismo hardware, lo único que diferenciaría esto con el cine es que una mesa de mezclas es lo más barato para realizar esto.

Ahondemos en la especificidad y no en las florituras: imaginemos varios proyectores de cine cada uno con una película distinta enfocados hacia una misma pantalla. Pongamos como banda sonora una música con un ritmo muy
MULTIMEDIA . Alberto Melgares MULTIMEDIA . Alberto Melgares