el ya citado
Take on me. Por ahora nos centraremos en las nuevas tendencias, las que se mueve ahora, y que a este paso conseguirán que se considere a esta época como una edad dorada de la animación videoclipera.
Si hablamos sobre la búsqueda de nuevas alternativas y soportes, el primer nombre que sale a relucir es el del
monsier que manda en todo esto:
Michel Gondry.
Ya le cogió el puntillo con sus primeros trabajos para
Oui Oui en los que usaba marionetas o dibujos que parecían hechos por niños de cinco años. Luego cometieron el error de darle una y mil oportunidades, y él, como no es tonto, las aprovechó convirtiéndose en el número uno.
Gondry no le ha podido sacar más jugo a la animación y ha creado a su alrededor un mundo maravilloso e inconfundible. Con sus primeros trabajos para
Björk, en los que ya mezclaba animación e imagen real, empezó a labrar un estilo que hoy en día todos tratan de imitar. A partir de
Fell in love with a girl, el archiconocido vídeo de los
White Stripes levantado a base de piezas de lego, el francés no ha parado de crecer en cuerpo, alma y mente.
Hace un par de semanas vi por primera vez el videoclip que realizó allá por 2004 para los neozelandeses
Steriogram,