y disfrutando como si se tratase de un nuevo
Everlong (el famoso vídeo de los
Foo Figthers).
Gondry piensa:
Vamos a ver, es un tema cortito y potente, perfecto para hacer una animación de esas que me gustan tanto. Ya he trabajado con plastilina, con piezas de lego, con marionetas… ¿qué me toca ahora?.
El genio echa un rápido vistazo a su alrededor y ve junto a la chimenea a su gato jugando con un ovillo. Cierra los ojos, salta la chispa, se le va la castaña, y teje en su cabeza un mundo de lana en el que es normal que monstruos enormes de croché ataquen a las personas y destrocen edificios.
A partir de ahí va hilando (nunca mejor dicho) una historia en
stop motion repleta de ideas y detalles en la que la banda toca en un estudio de grabación donde todo es de lana: instrumentos, mesas de mezclas, e incluso la enorme cámara de cine que porta el mismo
Gondry que se atreve un cameíto.
2004 tuvo que ser un año en el que su “sentido animado” estaba por las nubes. Los vídeos
A ribbon para
Devendra Banhart en el que vemos un perfecto y precioso ejemplo de pixelación y stop motion protagonizado por una cinta roja, y la versión de
Mad World de
Michael Andrews en la que se marca un tipo de animación no demasiado convencional.