Infernal Affairs (Mou gaan dou) Wai Keung Lau y Siu Fai Mak 2002
Cine noir en el Hong Kong del siglo XXI
Puede que algunos, cuando terminen de leer este artículo, piensen que han leído la crítica de The Departed (Infiltrados). Lo que no saben es que ésta última, es la versión americana de la hongkonesa Infernal Affaire (Juego Sucio), ya que Martin Scorssesse se ha limitado a plagiar las películas que constituyen la trilogía de esta obra maestra. Al igual que Tom Cruise hiciera en su día con la española Abre los ojos en Vanilla Sky, aunque con menos éxito del que esta teniendo Scorssesse con su última película, pero… ¿es justo “respetar” este éxito?.

Tras esta pequeña aclaración, debemos reconocer a Infernal Affaire como una fuerte apuesta por el cine comercial de calidad, y utilizo “comercial”, ya que está destinada al éxito en taquilla.
Este film representa un nuevo giro de tuerca al prolífico género de tríadas, que nos remonta inmediatamente a pensar en las más memorables obras de film noir. Tratándose de Infernal Affaire, es inevitable recordar T-Men (La brigada suicida), de Anthony Mann.
Este film, recrea el argumento de la novela de G. K. Chesterton, El hombre que fue jueves. Yan -interpretado por el actor fetiche de Wong Kar Wai, Tony Leung- y Wing –al que da imagen el prestigioso Andy Lau- son chicos de la calle admitidos en la academia de policía de Hong Kong. Ambos, comenzaran una carrera paralela, hasta que Yan se convierte en un policía camuflado entre las alcantarillas criminales, y Wing, topo de la mafia, llega a convertirse en un alto cargo del departamento de anticorrupción.
En la historia del cine, aparecen dos tipos de héroes, los de la modernidad, arrogantes y seguros de sí mismos, y los postmodernos, autómatas a los que la suerte les ha abandonado. Así son Wing, el protagonista moderno e Yan, el protagonista postmoderno. Con un reparto casi completamente masculino, destacan las figuras de las dos únicas presencias femeninas, relacionadas con los protagonistas, rodeadas de un gran aura de oscuridad.

Todo el film es un juego de dobles personalidades, ambos protagonistas, a veces toman el rol del justiciero y otras el de corrupto. Una situación esquizofrénica que les impide lograr la estabilidad, ya que no saben que fueron, que son, y que serán.
La lucha entre ambos protagonistas es constante y uno de ellos, tiene que perder. Desde el principio, la persistencia es continua, hasta su encuentro final.

Ya sea por su estética, llena de los fluorescentes de las oficinas de policía y los claro-oscuros de los antros de la mafia, o por los giros arguméntales que toma el film, complementados con un gran juego de flash-back, hacen que cada escena sorprenda.
Todo un ejemplo de buen cine, multipremiado, de obligado visionado, a la que se le ha negado el triunfo internacional, reservado como en multitud de ocasiones, al “sueño americano”.
ASIÁTICO . Antonio Caballero ASIÁTICO . Antonio Caballero