Cinco razones para devorar ICE HAVEN
El refugio helado de Daniel Clowes
1. Clowes es un autor imprescindible

Su fama se disparó en plena avalancha indie, y es de los pocos supervivientes de aquella época que sigue en forma y ha dado el salto al escaparate masa media (aunque hablar de masa, en esto del cómic, sea más que relativo). Hasta mi abuela sabe que es el padre de Ghost World, un clásico moderno; y tanto David Boring como Como un guante de seda forjado en hierro se venden como rosquillas. Por no hablar de las raciones de ingenio que dosifica en sus Eightball y otras obras más introspectivas como Caricatura.

Su humor retorcido y buen pulso para la dramedia (¡palabro!), unida a una capacidad narrativa magistral, hacen de Clowes un escritor con mayúsculas.
Puede que como dibujante no deslumbre, pero su estilo encaja como un guante (de seda) en sus historias.

2. Son muchos tebeos en uno

Ice Haven es una de esas historias con más capas que una cebolla. Más que coral, tiene múltiples protagonistas, y cada uno de ellos encabeza su propio tebeo. Clowes adapta su estilo a distintos formatos gráficos: desde la tira cómica de los periódicos sepia para los personajes infantiles, pasando por el diálogo interior del género detectivesco y el cartoon más básico en un interludio-flashback realmente desternillante.

Cómo no, también hay espacio para el metalenguaje: el personaje del crítico de tebeos Harry Naybors pone el broche de oro en un epílogo antológico
que desvela las claves de la obra que tenemos entre manos, atreviéndose incluso a cuestionar al autor. Brutal.

3. Se lee de una sentada

Sí, es una novela gráfica, pero te la pimplas en dos horitas. Nada de ladrillos que alargan la trama hasta la saciedad en busca de una complejidad que acaba siendo vacía. Ice Haven es compleja en su justa medida, va al grano y no se pierde en jardines.

Para atraparnos, Clowes utiliza como motor de la historia el secuestro del niño David Goldberg, cuyo caso guarda algunos paralelismos con la historia (verídica) de Leonard & Loeb, dos intelectuales de los años veinte que pusieron a prueba su supuesta superioridad a través de un pretendido crimen perfecto que inspiró La Soga de Hitchcock.

4. Volverás a leerlo

Su naturaleza multidimensional te permite realizar tantas lecturas periódicas como quieras, y siempre descubrirás algo nuevo. Cada cierto tiempo te apetecerá reencontrarte con los excéntricos pero creíbles habitantes de Ice Haven: Random Wyler, una suerte de Ignatius Reilly contemporáneo; el pequeño Charles, algo así como Charlie Brown poseído por Nietszche y enamorado de su hermanastra Violet; la eterna adolescente atormentada que tan bien

conoce el autor; y el detective Ames, dotado con una deformación profesional que pasa por alto las infidelidades de su mujer.

5. Se ha editado en el formato original


Mondadori ha tenido el detallazo de editar Ice Haven en el original apaisado americano. El Víbora ya publicó la obra por entregas hace unos años, en aquella ocasión adaptándola al tamaño de la revista, o sea, dos planchas del original componían una página. Si sois de los que dan importancia a estos detalles, estáis de enhorabuena.

Bocadillos de viñetas. Suda Sánchez Bocadillos de viñetas. Suda Sánchez