Me calienta siempre la cabeza con esos escritores. Como si no hubiera nada más en el mundo. Es un coñazo, desde luego no se merece a su mujer. Y escucha una música horrorosa… ¡oh Dios! le entusiasma un cantante que tiene una voz gutural y resquebrajada, hace la música más rara que he escuchado nunca. Dice que es un genio. A mí me parece deprimente. Otro tarado. Tiene gracia, me cuesta respirar. Lo mejor que podría hacer ella es llamarle y contarle lo que ha pasado. Con suerte él saldrá del hotel, comprará una botella de vino, se perderá en la noche negra de Bruselas y se tirará de un puente. Asistiría a su funeral, por supuesto. Sería discreto. Y luego lo celebraría. Con ella.
Estoy tirando con todas mis fuerzas pero no puedo aflojar la bufanda. Me siento cansado, como si me pesaran los pies. Me detengo y sigo intentándolo. No cede. Todo me da vueltas. Creo que estaría mejor de rodillas. Maldita bufanda, parece tener vida propia. Por más que la coja de un extremo e intente desenrollarla permanece rígida. Y me aprieta. El quiosquero me mira como si no me viera, después de tantos años viendo a los borrachos agonizar de madrugada ha aprendido a ignorarlos. Para él son como fantasmas.
Creo que me estoy poniendo rojo. Tiene mucha gracia. Cuando lo explique por ahí va a ser la monda. Pero no me gusta como me mira la gente.
|
Noto el desprecio en su mirada. Quiero decirles que no soy un borracho, ni un despojo. Pero ni siquiera puedo hablar. Intento pedir ayuda con gestos pero la gente se aparta de mí. Me apoyo con una mano en el suelo. Luego la otra, estoy sosteniéndome a cuatro patas. No puedo creer lo que me está pasando. Me dejo caer de espaldas. Intento quitármela pero apenas tengo fuerzas para mover los brazos. El cielo adopta tonos purpúreos. Me ahogo.
Se acerca un chico y se arrodilla. Parece que quiere ayudarme, por fin. Al cabo de un momento desaparece con mi cartera. Alguien me ha escupido. ¿O ha sido una paloma? No puedo creer que esto este sucediendo, que todo se acabe de esta manera. No puedo ser así de patético. Debo seguir pensando. No dejar que mi cabeza se apague. Es inútil. Siento que es demasiado tarde. Tarde. Más vale tarde que nunca. Más vale pájaro en mano que ciento volando. Menos da una piedra. Etcétera. |