Trabajar en una pieza 3D supone mucho tiempo y trabajo y no demasiados artistas pueden permitirse contar con una de ellas. Es, además, una manera arriesgada de darle imagen a tu música, pero a pesar de ello muchas bandas famosas se han animado, como por ejemplo U2 que, además de en el videoclip de Vertigo, tiraron del render en Original of the species, un bonito tutorial de cómo hacer 3D que recuerda extrañamente a aquel Cocoon de Björk (otra que tampoco se ha cortado a la hora de experimentar como demuestra en Hunter o el aclamado All is Full of Love).
Hay toda una lista de artistas internacionales que han aceptado hacer, al menos, un vídeo aprovechando las ventajas de las 3 dimensiones en mayor o menor grado: los Red Hot Chili Peppers en Californication son los protagonistas de su propio videojuego, los Korn se han metido ya más de una vez en escenarios creados por ordenador ( Coming undone y Did my time), y superventas como Moby, Linkin Park o los alucinantes Gnarls Barkley, que en su último vídeo han sorprendido a propios y extraños encarnando a insectos (no son como las hormigas del Links 2,3,4 de Rammstein, pero igualmente sorprendentes).
Otro caso bien diferente, y del que me apetece poco escribir, es el de los videoclips creados a partir de un |

muñeco increíblemente animado que ha triunfado en Internet y al que se le añade un remix de dudoso gusto. Sí, todos estamos pensando en el odioso Crazy Frog y sus millones de descargas al móvil, pero existen otros muchos que es mejor ni conocer como la cansina Crazy Cow. No debemos confundir este fenómeno con el de la Holly Dolly, una burrita 3D que está dando bastante que hablar, ya que esta ha sido creada como una artista a pesar de empeñarse en venderla como vídeo para móvil.
Pero el 3D no sólo se aplica dentro de la música para hacer videoclips y para bajártelos al móvil, sino que incluso algunos grupos lo usan en sus conciertos, y no precisamente como videoproyecciones acompañando en pantallas gigantes. Gorillaz, el grupo dibujado por Jamie Hewlett, se atrevieron con una actuación nunca antes vista a base de muñecos modelados en 3D. |
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Es cuestión de gustos, pero yo los prefiero dibujados como siempre y no poniendo un pie dentro del valle inexplicable que tan bien explicó Jotaele Molina en el anterior e-zine. Veremos por qué camino avanzan.
En nuestro país se ha hecho lo que se ha podido. El resultado, por lo general, ha dejado bastante que desear. Todos recordamos la aparición hace un par de años de un videoclip de Andy y Lucas en el que vivían como personajes de los Sims, y tampoco podemos olvidar aquel en el que Fito y Fitipaldis se hacía el mejor amigo de un robot. No vamos a entrar en detalles sobre la calidad en el modelado o el diseño de los protagonistas (entre otras cosas porque yo no soy experto en 3D), que no están mal, pero mucha gente coincidirá conmigo en que “no pega”. Tanto el dúo de Cádiz como el bueno de Fito tienen un estilo tan arraigado que resulta más que chocante que traten de innovar y pasarse de la raya con un videoclip en 3D, y más si uno se desarrolla en una versión futurista de Tokio... ¿Qué tiene que ver Fito con
todo esto?.
Una de las aplicaciones del 3D que más se pueden ver en el videoclip patrio, y del que la industria en general está un poco saturada, es el que podríamos denominar (por ponerle un nombre) “de elementos 3D flotantes o emergentes”. |

Me estoy refiriendo a ese tipo de vídeos en el que los componentes del grupo actúan para la cámara mientras figuras en tres dimensiones flotan detrás de ellos, e incluso llegan a interactuar. Por si no me he explicado demasiado bien, lo mejor es verlo directamente en alguno de los vídeos de Macaco o en el último pelotazo de Dover.
Ya veremos que nos deparan los próximos años. Seguramente dentro de 10 años veamos a la burrita Holly Dolly y nos partamos tanto de la risa como con Fire de Prodigy. Y ahora os animo a echar un buen rato pulsando todos los links y viendo los vídeos. Yo me lo he pasado pirata... |
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