Hergé no ha cumplido cien años |
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El 22 de mayo, Georges Remi (más conocido bajo el pseudónimo de Hergé), autor belga imprescindible que trascendió el mundo de la viñeta para convertirse en uno de los artistas más influyentes del siglo XX, habría cumplido cien años. Una leucemia (ahora se especula con la posibilidad de contagio de SIDA vía transfusión de sangre) acabó con la vida del padre de Tintín, arquetipo del aventurero moderno y testigo de los acontecimientos más importantes de la Historia Contemporánea.
Hergé dibuja desde que casi no podía sostener el lápiz, afición que mantiene durante su educación en colegios católicos, conservadores, donde casi de manera intuitiva hace gala de la narrativa dibujando pequeñas historietas en sentido horizontal dispuestas en los márgenes inferiores |
de sus cuadernos.
Afiliado a los boy scouts (espíritu que acompañará a su futura obra), a mediados de los años 20 Hergé se dedica a dibujar sus primeros encargos para esta organización: carteles publicitarios, ilustraciones e incluso crea su primer personaje oficial: Totor, un escultista que supone un precedente claro de Tintín.
En 1928, Remi se encarga por completo de Le Petit Vingtieme, suplemento infantil del diario Vingtieme Siècle, de corte católico. En esta época descubre en periódicos mexicanos el cómic norteamericano y en 1929 nace Tintín, una especie de hermano pequeño de Totor, en palabras de su creador. Su primera aventura, Tintín en el País de los Soviets, ya denota la intención de servirse de la realidad como telón de |
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| fondo de las aventuras del joven reportero.
A través de Tintín, el personaje gráficamente más neutro de la historia del tebeo (pese a ese flequillo al viento que nació en una viñeta para dar la sensación de velocidad), Hergé facilita la empatía de generaciones y generaciones de lectores que se han empapado de aventuras y entretenimiento con valores que hoy nos pueden parecer añejos, pero que forman parte del género desde sus inicios. La amistad, el compromiso, el valor, e incluso un sentimiento internacionalista, están muy por encima del supuesto racismo, conservadurismo y carácter reaccionario que algunos han querido atribuir a la obra de Hergé.
Hoja de Ruta del Universo Tintín
Tras Tintín en el País de los Soviets, Tintín en el Congo y Tintín en América, trilogía que marca la “infancia” del personaje y, sobre todo, la de su público, Hergé se embarca en Los Cigarros del Faraón, que inaugura el carácter detectivesco de la serie, seguido de su continuación El Loto Azul, primer gran título de la franquicia. En este álbum, Tintín se lanza a descubrir China de la mano de Tchang, personaje basado en Tchang Tchong-Jen, amigo real de Hergé, que critica la política japonesa en Extremo Oriente y que ya denota el afán documentalista del autor. Hergé retrata con precisión desde las calles atestadas hasta los fumaderos de opio. |
En El Cangrejo de las Pinzas de Oro, historia exótica sobre la piratería y el contrabando, aparece por primera vez el Capitán Haddock. En palabras de Hergé: “Jamás hubiera pensado que iba a representar un papel de primer plano. Me arrastró, casi por fuerza. Al principio no era nada simpático, era un borrachín esclavo de su vicio”. Probablemente la razón de esta popularidad sea que Haddock supone el contrapunto políticamente incorrecto perfecto para Tintín, héroe intachable, que se ganó el cariño del público gracias a su carácter de “ angry comedian” a través de sus rebuscados y enciclopédicos insultos.
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