| tener que preocuparse por nada. Es lo que tiene reconocer que te inspira el trabajo de ciertos artistas (desde pequeño mostró interés por Jean Cocteau y Andy Warhol además de una devoción por Kubrick) sin tener miedo a que te señalen con el dedo además de no tener que llevar el peso de ser un abanderado del videoclip, un creador de tendencias.
El trabajo de Romanek es personal y correcto, y él sabe que estas dos cualidades son las únicas necesarias para que te tomen como a un genio.
Este curioso de la imagen empezó como todos empapándose de buen cine y buena música desde su etapa escolar. Ya de niño alucinaba con " 2001: Odisea en el espacio" y con todo el universo Kubrick, pero sobre todo con el cine experimental de Stan Brakhage , cineasta que utilizaba insectos o arena o para manipular la película que había rodado. El director perteneciente a la New American Cinema fue la mayor influencia de Romanek, que admiraba su capacidad de "recrear la visión con los ojos cerrados a través de su música visual".
Fue en su época universitaria en la Escuela de Artes Visuales de NY cuando decidió dedicarse al mundo del videoclip y cuando empezó a demostrar que haría lo que se le antojase. Comenzó dirigiendo en 1985 "Static", una oscura película experimental que sería considerada
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una obra maestra del cine indie de los años 80, para luego pasar a lo que realmente le apasionaba en ese momento. Siguiendo los pasos y las palabras de su ídolo Stan Brakhage, encontró en el videoclip la forma de libertad creativa y de experimentación que no le dejaba el largometraje. Encontró la satisfacción de poder decirlo todo simplemente con imágenes, llegar a la pura poesía cinematográfica sin que la narratividad o el diálogo la terminasen por destruir.
Y si todo ello es acompañado de buena música mucho mejor (“describen un universo paralelo en el que la música y el cantante pueden vivir y respirar" ). Así es capaz de crear su propio ritmo narrativo, ambientado en unos escenarios pendientes del preciosismo y la estética en los que nada se amontona y todos los objetos aparecen misteriosamente ordenados.
Es destacable la influencia de la pintura de la que han gozado muchos de sus vídeos. Romanek se considera a si mismo un pintor de la imagen, y para ello ha sumado a su obsesión por el encuadre perfecto y bien equilibrado, el trabajo de los mejores directores de fotografía que se mueven por este mundo (Harris Savides o Jeff Cutter). Es normal que alguien que siempre ha estado interesándose por el arte y la fotografía haya buscado influencias temáticas y estéticas para sumergirnos en un mundo que no esperamos encontrar. |